MEMORIAS DE LA LECTURA TP10

ESTOY ABURRIDA, ¿AGARRO UN LIBRO? NO, GRACIAS.

 

Creo que esta era mi frase favorita cuando en mis tiempos libres no hacia absolutamente nada. Estaba aburrida, recurría a mi papá diciéndole: “Papi, estoy aburrida” y el siempre me contestaba lo mismo: “ahí hay libros, sea como su abuelo que le gustaba leer, bla bla bla…” eso escuchaba mientras me aburría con cada palabra que salía de su boca.

Iba donde mamá a decirle lo mismo y ella me decía: “ahí en la casa hay mucho para hacer” y obviamente no lo  iba a hacer porque me daba pereza y nada que hacer con mi hermano porque no somos muy parecidos que  digamos; y a veces ni ganas de salir con mis amigos, entonces el plan era claro y  obvio: QUEDARME EN CASA ABURRIDA Y SIN HACER NADA.

2013… Esta sería la fecha en donde los libros se apoderarían de mí.

Exactamente en la materia de filosofía fue donde conocí mi primer libro, y todo fue gracias a que tenía un profesor hijo de su madre que para, no sé si desgracia porque era mi tío y si no hacia este trabajo seguramente se lo contaría a mis papás.

Entonces esta es mi experiencia de cómo mi alma empezó a ser seducida sin darse cuenta, y les advierto, mi anécdota es aburrida porque no hay emoción cuando se empieza, la verdadera emoción se ve reflejada en el recorrido de la  vida. Estaba en mi último año de secundaria y a mi profesor de filosofía se le ocurrió la gran idea de que cada alumno debía leer un libro y luego contarnos de que se trataba y como nos sentimos durante la lectura, y yo solo pensaba: ¡ODIO A ESTE PROFESOR!

Aunque no quisiera, debía hacerlo solo para aprobar la materia. Y valla sorpresa y un gran desespero me entro porque no sabía que libro escoger, si me iba a gustar, si era aburrido, terror, amor, comedia, tantas cosas por elegir que la idea de leer un libro para mí era cada vez más aburridor. Ya sin saber qué libro escoger, recurrí si mal no recuerdo a mi familia, quien en específico me recomendó el libro si no recuerdo; y así el destino me unió con MARÍA- Jorge Isaac. Creo que no me agradaba leer porque veía que los libros eran muy grandes y tenían muchas páginas y sentía que perdía mi tiempo aunque en realidad no es que hiciera mucho de mi  vida en ese entonces.

Para mí, tener que leer un libro en dos semanas era muy poco tiempo y peor  si la idea de leerlo no me encantaba de a mucho, pero me resigne y empecé a leerlo. Obviamente odie el principio porque, ¡¡¡que aburrido era leer!!! , pero bueno, a medida que fui avanzando el libro llamo algo de mi atención, ya ni ganas de dormir me daban, y a cada capítulo que terminaba, ansiaba saber que pasaba con la historia y hasta que mis ojos no pudieran más, no me iba a dormir. No sé si fue la trama de la historia llena de amor la que me amarraba al libro y es que, ¿a quien no le gusta el amor? Lleno de alegrías, tristezas y desgracias fue como me adentre a este fascinante mundo de los libros.

Después de leer, dar mi opinión en clase, que por cierto recibió buenas críticas pensé que ahí iba a acabar el ciclo de lectura para mí, pero para sorpresa de mi padre que era el que más leía, yo continúe en busca de libros. Poco a poco los libros se volvían mis amigos y me gustaba, me agradaba la idea de que cuando leía me imaginaba en la escena junto a los personajes, de cómo mi vocabulario fue creciendo y que por yo empezar a leer, fui un ejemplo para mi hermano.

Desde el 2013 empecé a soñar con el amor perfecto gracias a Blue Jeans, empecé a imaginarme una noche en un palacio a media noche con Carlos Ruiz Zafón o de porque las parejas terminan junto a Daniel Handler, y muchas más experiencias que solo los libros me pueden brindar; y es aquí donde me molesta pensar que perdí tanto tiempo ignorando algo que hoy en día muero por comprar de a montones, LIBROS. Pero me da un alivio saber que ahora que ahora que esté aburrida, sin nada que hacer, ya sé que puedo hacer, LEER.

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