Memorias de la lectura

                             “Mi lugar”

La verdad es que no recuerdo la fecha o el momento exacto cuando los libros y la lectura llegaron a mi, pero tengo la certeza que fue cuando era pequeña.

Cuando tenía 5 años llegue a Argentina, mi mundo y todo lo que me rodeaba cambio en días, vine con mi papá a conocer de alguna forma a mi mamá por primera vez, y digo de alguna forma porque tenía contacto con ella pero solo por telefono nunca la habia visto mas que en una foto, aca ella se encontraba con mi hermana que he de aclarar que es mucho más grande que yo y ya contaba con una familia armada.

Yo soy hija única pero tengo hermanos de parte de mis padres, pero ellos son grandes y en ese entonces no se encontraban conmigo, exceptuando por mi hermana ya mencionada.

Cuando llegué a decir verdad sentía mucho la soledad, a mi mamá solo la miraba un domingo y si había suerte un finde semana entero esto pasaba porque ella trabajaba cama adentro, mi papá por otro lado siempre estaba conmigo pero trabajando, él trabaja en madera es tallador, escultor y ebanista, tengo recuerdos de ir y recorrer lugares y lugares rodeados de madera o cosas que tuvieran que ver con su trabajo, hasta tengo un peculiar recuerdo de que siempre era llamada su “mini secretaria”.

Pero a pesar de tenerlo, en muchas ocasiones me sentía sola, recurría a jugar, saltar por los techos, practicar piruetas extrañas, algunas cosas de artes marciales, hasta jugar fútbol, y otras cosas que en la mayoría terminaba con muchos moretones, diré que era casi todo un hombrecito cuando era niña. Pero ya llegaba un punto donde no sabia que mas hacer, sentía que necesitaba encontrar algo, lo cual pasó a lo largo de mis años de primaria.

Apenas llegue al mes aproximadamente entre a 1er año de la primaria, era todo nuevo para mi, hasta escucharlos hablar era raro ya que yo hablaba muy diferente y diré que por un tiempo eso fue algo que me hacía sentir algo mal no me afectaba por completo pero los niños suelen ser crueles y si tuve que vivir burlas y chistes nada agradables, pero por suerte tuve en mis primeros años a una maestra que se volvió con el tiempo casi como una madre más, siempre estaba ahí para mi dándome consejos ayudandome a adaptarme a todos los cambios que estaba viviendo, recuerdo muy bien que ella amaba que yo leyera en sus clases, siempre me elegía para eso, me hacía leer todo tipo de cuentos, noticias y todo lo que se pudiera leer, me decía que lo hacía porque eso me seria de ayuda y también porque realmente le gustaba escucharme, le gustaba cómo pronunciaba las palabras y como marcaba la “s” , ella fue el comienzo de todo, porque cada vez que leía y podía ver de reojo su reacción, era siempre una sonrisa cálida  que me hacía sentir extremadamente feliz y con confianza en mí misma.

Desde ese entonces siempre amaba leer y quería hacerlo mas y mas, y ahi es cuando me di cuenta que esos espacios de soledad que sentía desaparecieron para volverse espacios de lectura y de mucha imaginación, toda esa lectura al final me llevó a querer escribir desde cuentos hasta canciones o poesía, tengo conmigo todavía cuadernos llenos de cosas escritas que sí no tiene la mejor ortografía o coherencia, pero amaba escribir como leer porque encontraba ahí un mundo donde con solo mi imaginacion podia hacerme viajar lejos.

Y por años fue “mi lugar”, una de mis formas de aprender y experimentar a la hora de ver mis capacidades. Pero si soy culpable que llegando a mi adolescencia ya casi en la secundaria lo deje de lado, de a poco, me fueron interesando otras cosas que de niña me gustaba pero que ahora me generaba mucho más interés, queria abrir mi mente al arte en general, quizás ya no solo leer las historias de pintores, bailarines o actores, sino ya quería ser yo quien probara esas cosas, ser yo quien las viviera y así fue como termine dibujando, actuando y bailando para algunas muestras que se hacían en la ciudad.  

Me aleje de los libros, del lápiz y el papel pero nunca me olvide de ellos, debes en cuando suelo escribir porque a pesar del tiempo sigue siendo “mi lugar”, y al recorrer las calles siempre me detengo en una librería para ver los libros de las vidrieras, hasta imaginando sus historias o contenidos solo por ver los títulos.

Se que nunca podré separarme de todo eso, porque forma parte de mi aun si es en un pequeño porcentaje, algo que quiero que con el tiempo cambie y ese porcentaje se vuelva otra vez mucho más grande, y sé que eso será mucho más posible ahora que indudablemente esta carrera me llevara a volver a reencontrarme con ese mundo de una manera continua y para volverse eterno en mi vida.

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