Como agua para chocolate

 

En el marco del Festival Interamericano de las Artes llevado a cabo en distintos espacios culturales de la ciudad de Rosario desde el 25 hasta el 28 de Agosto se realizó en la soleada tarde del domingo en el auditorio del Centro Cultural del Parque España la presentación de la charla abierta: “La literatura como acto de amor” a cargo de la mexicana autora del Best Seller “Como agua para chocolate” Laura Esquivel acompañada por su colega, el escritor colombiano Santiago Pérez quien si pudo hacerse presente a diferencia del periodista Alberto Lotuf que a pesar de haber estado anunciado para aquella actividad le surgieron algunos inconvenientes que le impidieron presenciarla.

Alrededor de las 17.45 mujeres ansiosas con un ejemplar de “Como agua para chocolate” en sus manos esperando ser autografiado comenzaron a arribar al auditorio formando en fila ordenadamente hasta el momento del ingreso se encontraban poquísimos hombres acompañando a sus novias, esposas, amigas.

Todo se encontraba en orden hasta que un ángel de cabello gris y un vestuario compuesto de una blusa y falda típica de su cultura mexicana de la cual se siente orgullosa ingresó alrededor de las 18 hs y ahí fue cuando el orden se acabo.

Decenas de cámaras de fotos salieron a la luz quien sabe de donde, sin mencionar la cantidad de bolígrafos para autógrafos tanto en libros de la autora por parte de las mas “intelectuales” como en libretas de direcciones y/ o agendas para las mas “cholulas”.

Minutos habían pasado de las 18 hs cuando se comenzó a ingresar al auditorio, tan solo cinco minutos después de eso ingresó Esquivel acompañada de Pérez y la audiencia rompió en aplausos.

Inmediatamente éstos, se disculparon ante el público allí presente por la ausencia del anunciado Lotuf y comenzaron contando una anécdota acerca de cómo ellos se conocieron e hicieron amigos primero, en  el festival de las artes español compartiendo un taxi hacia el aeropuerto y luego en Barranquilla afianzaron su amistad.

Después de esto, Laura comenzó a hablar acerca de  sus inspiraciones para escribir “Como Agua para Chocolate”. Ella dijo que el principal recuerdo que tiene de su infancia es el de su mamá en la cocina, y que como pertenecía a una familia de clase media baja en un pueblito de México vivió las típicas cuestiones y costumbres de un barrio.

Relató cómo  en 1968 presenció la masacre estudiantil desde la ventana de su habitación con su hermana, por lo cual Pérez interviene para hacer notar la marcada influencia del universo femenino en su vida. 

A lo que Laura responde que su padre también fue muy importante y le gusta recordarlo como un hombre tierno, a diferencia de su estricta madre, con un gran sentido del humor muy sano y dulce sin  ironía,  un telegrafista que le hacía grabar su voz leyendo sus cuentos favoritos a los cinco años, grabaciones que en la actualidad la escritora conserva con amor.

Lo que siguió fue un recorrido por parte de Laura con respecto a sus estudios terciarios en donde obtuvo el título de maestra jardinera, su primer matrimonio en donde la influencia de su entonces esposo Alfonso Arau, de quien luego se divorciaría por la depresión que le causó el éxito de su ópera prima, fue vital para comenzar a escribir guiones para cine, teatro y televisión.

Luego leyó un cuento de su libro “La ley del amor” definitivamente el momento mas divertido de la jornada. A continuación brindó un paseo acerca de sus ideas y opiniones respecto de temas como la política, el amor, la sexualidad, la espiritualidad, la envidia, la religión, la situación actual e histórica de los pueblos originarios, sus pasatiempos y una serie de cuestiones de la vida cotidiana que confluyeron en una analogía entre la cultura mexicana y la hindú, poniendo siempre el acento en la preparación de las comidas tradicionales de cada país.

El encuentro finalizó con intervenciones del público presente acerca de sus libros que no fue tan fructífera dado que el tiempo escaseaba por el hecho de que eran las 19.45 y los primeros fuegos artificiales por la finalización del festival comenzaron a asomar sobre el cielo nocturno sobre el bellísimo río Paraná.

La descripción del evento prometía: La autora de “Como agua para chocolate” nos deja entrar en su mundo, un lugar en el que la literatura no excluye y no lleva etiquetas que la limitan. “Todo aquello que hace que dos cosas se conviertan en una es un acto amoroso. La literatura es lo mismo: un acto de amor”.

 Y la verdad es que esa descripción fue lo mínimo, lo que realmente sucedió fue un viaje desde la cruenta y sanguinaria conquista y colonización española en América Latina hasta los Bares de Tejidos de la actual Manhattan en New York, naturalmente con un hilo conductor que fue la influencia de la riquísima cultura culinaria mexicana en “Como Agua para Chocolate”.

 

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