El graffiti me inició

Corría el año 1986, vivíamos en Paris y mi padre era uno de los tantos trabajadores despedidos sin razón aparente y sin argumento alguno.

Mi madre, a pesar de ese humor inconfundible que la caracterizaba para sacar algo positivo hasta de lo más miserable, ya no veía ni una remota posibilidad de llevar adelante aquella situación que ponía en aprietos a tantas familias, no solo por el hecho de endeudarse con impuestos y el arancel de los estudios de sus hijos, sino también porque ya no había monedas que alcancen para comprar un paquete de arroz.Yo estaba en mi primer año de la universidad y todo parecía como en sueños, reuniones entre alumnos, publicidades políticas por todos lados, discursos, oratorias; todo era reprimido por los superiores, pero a pesar de estas prohibiciones los alumnos duplicaban su malestar, concentraban nuevamente y salían a la cancha con nuevas ideas, nuevos planteos y por supuesto ingeniosas formas de presentarlos a sus seguidores para que estos no fueran exterminados por las autoridades.

Se hacía muy difícil formar una idea política en aquella época.  Por un lado, alumnos y trabajadores que formaban una alianza pasional e indestructuble y, por otro lado, discursos de políticos que pintaban un país color de rosa que sacarían adelante con un chasquido de dedos. Pero, claro, ocurría que los ideales de cada uno se formarían en torno al grupo social al que pertenecía; es por eso, que yo me uní a la lucha contra la sociedad del consumo. Había que cambiar aquella sociedad que se estaba hundiendo en la mediocridad y la escases para sacar adelante un país que se venía en ruinas, aunque lo más importante era tener siempre presente los ideales que perseguíamos: "Afuera el capitalismo".

De chico me gustaba dibujar y a veces salíamos con amigos del barrio a pintar algún muro con grafitis, disfrutábamos de la adrenalina de terminar la obra de arte antes de que llegue la policía y además estaba de moda cuando éramos mas jóvenes; es por eso que el 3 de mayo de ese mismo año uno de los representantes de una agrupación política de la facultad que conocía mis antepasados artísticos me invito a unirme a su sequito y me convenció de poner en práctica mis habilidades para pintar un muro frente a la sede de gobierno.

Más nervioso que ansioso acepte la propuesta. Nos reunimos aquella noche en un aula de la facultad y salimos a las 2 de la mañana cuando el silencio en la calle era lo único apreciable en esa noche tan cerrada. Llevé 3 aerosoles de distintos colores y pedí que montaran guardia mientras me inspiraba sobre aquella pared tan blanca que iba a cubrirse de colores en lealtad a nuestra protesta.

Finalmente, decidí que quería volcar sobre el muro y las letras empezaron a surgir…

Y así fue como, casi sin darme cuenta, comencé a formar parte de estos grupos que buscaban el bienestar en cada uno de nosotros; hoy, ya recibido mantengo mis ideales y busco siempre lograr mis objetivos con respecto a mi profesión como abogado, intentando hacer cumplir la ley.

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